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Luego de los comicios del pasado 2 de agosto, el nuevo mapa eleccionario en la ciudad de Rosario no deja de sorprender. La gran figura de esta historia, que hasta opacó la muy buena campaña de Diego Giuliano en la interna del PJ, es el candidato por la Unión Cívica Radical, Jorge Boasso. El actual edil no sólo logró posicionar al histórico partido en la tercera fuerza, sino que también, provocó el éxodo de muchos radicales denominados "auténticos" del Frente Progresista Cívico y Social, que manifestaron en esta oportunidad acompañar a Boasso de cara a las elecciones generales para concejal el próximo 27 de septiembre.
Sin lugar a dudas dentro de cada partido estarán trabajando sobre los aciertos y errores cometidos en la anterior jornada, algunos con más nerviosismo y otros con menos. El Partido Justicialista tiene el desafío de amalgamar sus diferentes líneas en un mensaje que la ciudadanía encuentre coherente y factible. Sin embargo la tarea no parece ser sencilla puesto que los estilos de campaña de los candidatos distan de ser análogos. En el Frente Progresista el tema tampoco resulta fácil, aunque no quieran admitirlo, el esfuerzo económico y de toda su estructura no sirvió para que Clara García lograra alcanzar un margen que le permita relajarse. La tercera fuerza, UCR, con Jorge Boasso congregando a los verdaderos radicales llega con mucho más optimismo en cuanto a sumar más votos que los obtenidos en la interna.
De esta forma quién no interprete con lucidez el "efecto Boasso" corre grandes riesgos de sorprenderse, nuevamente, en las elecciones generales. Esto no significa que el actual concejal tenga nutridas posibilidades de trepar un puesto y mucho menos de obtener un primer lugar, pero sí de modificar los colores del primero y el segundo, si es que el PJ y el FPCS no lo tienen en cuenta en las estrategias de sus respectivas campañas.
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