Incluso antes de la llegada del verano, cuando los primeros calores de la primavera nos autorizan a liberarnos de las ropas del invierno, los argentinos elegimos caminar por la vereda del sol, en un intento de mudar de la palidez al bronceado. Pero a medida que la primavera cede al estío y los agobiantes días de ardiente sol pasan a ser una presencia cotidiana esta adicción se profundiza, y las plazas, las playas y las terrazas se tapizan de cuerpos que siguen el trayecto del sol por la bóveda celeste guiados por una suerte de fototropismo cultural.
Nuestra pasión por el bronceado nos obnubila, impidiéndonos ver el riesgo que implica una desmedida y descuidada exposición a la radiación ultravioleta del sol, cuya acumulación en las células de nuestra piel es el elemento indispensable para la aparición de los temidos cánceres cutáneos, entre los que se cuenta el cuco mayor: el melanoma. Pero así como uno de los culpables de nuestro descuido es el desconocimiento y la negación de las pautas básicas sobre protección solar, otro elemento causal es la confusión en torno de la naturaleza del sol, la radiación ultravioleta y el tan mentado agujero de ozono.
Nuestra pasión por el bronceado nos obnubila, impidiéndonos ver el riesgo que implica una desmedida y descuidada exposición a la radiación ultravioleta del sol, cuya acumulación en las células de nuestra piel es el elemento indispensable para la aparición de los temidos cánceres cutáneos, entre los que se cuenta el cuco mayor: el melanoma. Pero así como uno de los culpables de nuestro descuido es el desconocimiento y la negación de las pautas básicas sobre protección solar, otro elemento causal es la confusión en torno de la naturaleza del sol, la radiación ultravioleta y el tan mentado agujero de ozono.
La luz solar es una fuente de vida muy beneficiosa para el organismo. Aporta vitamina D, mejora la circulación sanguínea, protege de algunas infecciones y proporciona gran vitalidad. Además, la piel bronceada favorece, pero el precio a pagar por lucir esa tonalidad dorada es muy alto, si no se toman las recomendaciones adecuadas. No se juega con el sol.
Se nace con un determinado capital solarque se debe de administrar a lo largo de la vida. La mayoría de la personas cuando cumplen los 25 años ya han gastado el 85 por ciento de ese capital. Por eso, son primordiales los cuidados desde la infancia, cualquier quemadura en los primeros años de vida queda grabada en la memoria de la piel, sin poder dar marcha atrás.
El astro rey es la causa principal del cáncer de piel, del envejecimiento prematuro y el responsable de que aumenten las manchas y las arrugas. A pesar de los consejos de los dermatólogos, sólo seis de cada diez personas se protege del sol debidamente, prefieren lucir un tono dorado en la piel, en lugar de lucir una piel con salud.
Y es que, a pesar de la creciente información que se recibe en materia de protección solar, todavía son mayoría los que hacen oídos sordos a esas advertencias y toman el sol sin la debida precaución.
En Estados Unidos, el cáncer de piel sigue siendo la causa número uno de muerte entre los jóvenes de 20 a 30 años, exceptuando los accidentes de coche. Aunque de adulto se tomen las debidas precauciones, si en la infancia se ha abusado del sol se puede desarrollar un cáncer de piel incluso 15 años después, la piel tiene memoria solar.
Barreras de protección
Sobre la utilización de las cremas también hay mucho desconocimiento, ya que se deben poner al menos media hora antes de tomar el sol, repetir las aplicaciones a intervalos de dos o cuatro horas, sobre todo si se está en contacto con el agua y, en general, no usar las cremas del año anterior.
Los protectores solares son muy sensibles a la temperatura, suelen mezclarse con elementos que las dañan, como la arena de la playa, y se deterioran con bastante rapidez, por lo que no se aconseja utilizarlos de una temporada a otra cuando ya se han abierto.
Sólo la prudencia y los factores de protección le permitirán disfrutar de las bondades del sol sin dañar la piel. Los dermatólogos advierten de que "la primera barrera de protegerse del sol es no tomarlo. Si se hace se debe utilizar ropa, sombrero, gafas de sol y un filtro de seguridad al menos del número 15, aunque se esté moreno".
¿Como protegerte del sol? Si te interesa ésta opción, haz click en INFOGRAFIA.
Los siguientes videos nos muestra un poco más sobre le tema: