El granizo se hizo presente, nuevamente, en la ciudad de Rosario el sábado 25 de noviembre y si bien su intensidad y magnitud fueron mucho más leves que el registrado el pasado miércoles 15. El alerta continúa en la ya conocida sociedad del riesgo.
Los efectos del granizo, en aquella ocasión, se cobraron varias vidas humanas y dejaron enormes consecuencias materiales pero también psicológicas. A lo largo de esta semana se podía olfatear la intranquilidad y el temor en los vecinos que ante el mínimo nubarrón desaparecían de las calles y con ellos sus vehículos. Muchos fueron los que optaron, aún ya ante el hecho consumado de la pedrea, dejar reposar sus automóviles bajo techo. A otros en cambio el techo se les vino abajo y continúan reclamando asistencias.
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