Las rejas, reflejo fiel de un sistema de inseguridad permanente, marcan la delimitación de dos modos de vida diferentes, pero con algo en común y es que ambas coexisten en el mismo entorno social.
Muchas veces la necesidad de autoprotección genera una psicosis general marcada por la realidad cotidiana. Es por esto que no es un exceso sino una necesidad urgente indicar un límite estanco en el hogar. Sin embargo, tergiversando el espíritu de buena comunidad, quienes se encuentran en ese cerrojo son aquellos que lo crearon. Es que aún así el miedo permanente que la delincuencia inmune genera, obliga a los habitantes que nada tienen que ver con esa práctica inmoral, a permanecer dentro de su propio perímetro elaborado.
Esta situación se ve agravada en los barrios alejados del centro de la ciudad de Rosario. Es allí, en los suburbios peligrosos, donde algunas personas no pueden desarrollarse como todo ciudadano libre, puesto que tienen que restringirse y muchas veces hasta recluirse. Las condiciones de imposibilidad de transitar las calles es producto de los delincuentes más atrevidos, hoy propietarios de estas.
La zona oestees uno de los epicentros de pobreza, con su contigüidad de violencia, asaltos e inseguridad.Este escenario se quebranta más cuando los encargados del paliativo no se avecinan a mirar de cerca. Es que no se ven políticos con soluciones en el bolsillo, ni tampoco efectivos de seguridad que interrumpan la intención bárbara. Lo que así aparecen son cuestionamientos cruzados de las esferas del gobierno, que no se hacen responsables de la gravedad del tema.De esta manera se puede escuchar en una emisora radial reconocida, como la perspectivas de estos delincuentes cada vez más jóvenes son clasificadas de irrecuperables. (Audio)
powered by ODEO
Asimismo, el transporte, factor fundamental de comunicación, ve coartado su ingreso a estos sectores "sombríos". Estos factores sumados, hacen innegable el afirmar que la gente trabajadora es la afectada por la inacción permanente. En este sentido la facilidad con la que los ladrones se desenvuelven, hace especular que ladrones de "guantes blancos" los acuñan con protección. Es que de otra manera no se entiende como es que bandas criminales puedan amedrentar y coaccionar a ciudadanos impune y continuamente. Es por esto motivo que la actuación de la policía sigue tan cuestionada como siempre.
En la ciudad que pregona cultura e igualdad, como se permite un paisaje típico, desgarrador y sangriento como el que se observa en algunos barrios de las afueras de la urbe. Estos lugares en donde es más común oír disparos que ver la acción policial, las calles iluminadas y los baldíos desmalezados.
Es hora que las autoridades, tanto provinciales como municipales, se interpongan con la urgencia que merece el vivir en una comunidad de libertad. Un distrito que desarrolle la oportunidad de crecimiento, tranquilidad y justicia para los que verdaderamente desean tenerla.
foto fuente: http://argentina.indymedia.org/uploads/2006/11/toma_tierras_cmdoeste_19nov06_001.jpg