
Las deficiencias en el servicio público de transporte, sumados a los vicios y negligencias de empresarios y trabajadores de taxis, ya es un acontecimiento más que cotidiano en la ciudad de Rosario. Muchos son los usuarios que a la hora de conseguir un automóvil de alquiler, sobre todo en el período nocturno, experimentan interminables horas de esperas, malos tratos, y hasta estafas en sus vueltos.
La ausencia de coches que se advierte durante las madrugadas motivó varias reuniones en el Concejo Municipal de Rosario, entre la comisión de seguridad y los representantes de peones y titulares de taxis para tratar de acordar un mejor servicio y resguardo para los trabajadores de los móviles debido a los hechos de inseguridad que se fueron registrando en los últimos meses.
El sistema de GPS propuesto para reforzar la seguridad parece no convencer a los tacheros que lo califican de costoso e inmediatamente pedirían un aumento de precios en la bajada de bandera y las fichas. Sobre esto se pronunció el concejal radical Jorge Boasso sospechando que en realidad lo que los tacheros no quieren es que haya un registro sobre cómo se brinda el servicio, ya que este sistema es una radiografía que pone al descubierto las mañas de los taxistas. Mientras tanto la inseguridad, que no es sólo patrimonio de taxis, azota al vecino rosarino que además sufre las implicancias de un pésimo servicio público de transporte.
El reclamo más que legítimo, sobre seguridad, que llevan adelante los titulares y peones de taxis no pueden pesar en un aumento de tarifas hacia los ciudadanos ni esconder los desenfrenos propios con los que nos tienen acostumbrados. Es recurrente encontrar en las paradas de taxis, móviles cuyos conductores, gracias al incremento en la recaudación producto de un mayor movimiento económico, abandonan la prestación del servicios para reuniones de café, cervezas o vinos, en los peores casos, durante las horas de trabajo. Son estos mismos chóferes los que increpan a los colegas cuando "levantan un viaje" en sus desoladas y privilegiadas zonas.
A lo expresado anteriormente se le sumaría la mundial picardía de estafar a los turistas con el cambio o lo que sería más grave el tráfico de dinero falso que podrían algunos mantener como negocios extras detrás de la fachada de taxis. Es necesario ejecutar controles más intensos en los servicios de taxis para que Rosario sea, no sólo turística sino, la mejor ciudad para vivir.
Foto: CATARINA RUIVO
http://www.publico.clix.pt/bd/ilustracao/salao_lisboa_2003/15.htm
LOS MALOS MODALES DE LOS TAXISTAS, NO DAN GANAS DE CONSUMIR ESTE SERVICIO